En la ciudad de Francia, en la época de la Revolución Francesa, un grupo de religiosos y religiosas de seclares formó una asociación inspirada en la
revolución del Sagrado Corazón de Jesús; pero debido a la violencia de la revolución, los sacerdotes eran perseguidos, y cuando una dama de sociedad llamada Henriette Aymer de la Chevalerie (con el tiempo conocida como La
Buena Madre) fue llevada a la cárcel por ocultar a los sacerdotes perseguidos, al salir de la cárcel, conoce al Padre Pierre Coudrin, quién le mostró sus inquietudes y se dieron cuenta que compartían los mismos ideales de formar una congregación religiosa.
La primera Congregación docente extranjera que vino al Perú en la época republicana, fue la de las religiosas de los Sagrados Corazones, fundada en Francia en 1797, los religiosos y las religiosas de esta Congregación, durante un tiempo formaron una misma Congregación; y aunque se separaron posteriormente siempre han mantenido una asociación muy estrecha por tener como fin específico la reparación al Corazón de Jesús por los estragos causados por la Revolución Francesa.
En 1835 Valparaíso se convirtió en la sede de las actividades misioneras en América Latina. En 1838 llegó el primer grupo de hermanas de la Congregación de los Sagrados Corazones.
Ese mismo año el Arzobispo de Lima, Francisco de Salas Arrieta, envió un representante para invitar que viniesen las Hermanas al Perú pero la guerra de la Confederación Perú - Bolivia frustró esta primera visita.